Globalizad@s
Suena un despertador, made in China; abre los ojos y, casi al mismo tiempo, un grifo alemán; sale de la ducha envuelto en algodón egipcio; se enfunda un traje de diseño español hecho en Turquía y, acto seguido, entra en una cocina con muebles suecos para tomar café colombiano y hojear un periódico inglés. Con un móvil finlandés en el bolsillo y una fiambrera de comida mexicana, se sube a un coche japonés rumbo a la oficina donde le esperan un ordenador coreano, una fotocopiadora norteamericana y una directora belga. Podría ser el guión de una película pero, para muchos, no es más que el principio de un día cualquiera.
La realidad ha superado la ficción.
